Un buen servicio al cliente es aquel que se basa en la empatía con él,
¿y qué significa esto? "ponerse en los zapatos del cliente". A nadie le
gusta que le hablen de mala manera, le entreguen productos o servicios
mal hechos, en un empaque o en unas instalaciones en mal estado, o que
el empleado tenga mal aspecto o no conozca la información necesaria para
dar la confianza que el cliente necesita.
Las empresas deben invertir en conocer cuáles son las
necesidades de sus clientes y tratar de satisfacerlas, y mientras las
conoce y cuenta con el presupuesto adecuado para lograrlo, es importante
consentir a los clientes mediante detalles que pueden hacer la
diferencia entre un servicio y otro, mostrando así la calidad con la que
cuentan y consiguiendo la ventaja competitiva que todas las empresas
necesitan para lograr acaparar el mercado.
Conseguir, sostener y aumentar la cantidad y calidad de nuestros clientes, es uno de los retos mas importantes del negocio, porque en la medida que tengamos más y mejores clientes, los volúmenes de venta ventas e ingresos serán mayores y por tanto, el negocio podrá sostenerse y crecer.
El mayor porcentaje de pérdida de clientes en las empresas es por
haberse sentido despreciados por alguien del personal, bien por una mala
atención o por indiferencia. Sólo es necesario causar una vez esta
sensación en el cliente para que se aleje para siempre.
Un cliente perdonará un error si se le atiende correctamente y se soluciona de forma eficaz pero es muy difícil que olvide una atención poco profesional y mucho menos, si siente que se le ha tratado mal o como un objeto.
Es muy necesario, por tanto, disponer de personal adecuado para atender a sus clientes ya que esto garantizará su satisfacción y aumentará su confianza en la empresa.
Recuerde: Un cliente que se va satisfecho volverá, pero un cliente descontento supone que habrá diez que no le llegarán a conocer.
Un cliente perdonará un error si se le atiende correctamente y se soluciona de forma eficaz pero es muy difícil que olvide una atención poco profesional y mucho menos, si siente que se le ha tratado mal o como un objeto.
Es muy necesario, por tanto, disponer de personal adecuado para atender a sus clientes ya que esto garantizará su satisfacción y aumentará su confianza en la empresa.
Recuerde: Un cliente que se va satisfecho volverá, pero un cliente descontento supone que habrá diez que no le llegarán a conocer.
Utilizaremos tres tipos de comunicación y debemos tener en cuenta diversas puntualizaciones en cada una:
a. Comunicación verbal: Es la que expresamos por la voz. Debemos tener en cuenta:
- Saludar al cliente con calidez para que se sienta bienvenido, no un extraño.
- Cuidar las frases utilizadas. Por ejemplo, decir “haremos lo que podamos” no transmite compromiso, el cliente se siente inseguro. Se puede sustituir por “procedemos a resolver su petición”.
- Ser precisos y no omitir información. Si un cliente cree que le ocultan algo, no confiará en la empresa. Por ejemplo, no sirve de nada que el producto o servicio parezca barato si cuando el cliente reciba la factura ve gastos adicionales de los que no se le habían informado (por ejemplo, transporte). Un cliente que se sienta engañado jamás volverá. Tampoco se debe adornar la información porque le puede confundir.
- Pensar antes de hablar, así se atenderá mejor al cliente.
- Tener buen estado de ánimo ya que, aunque pueda parecer que no, la voz lo transmite. Hay que atender al cliente con una sonrisa en la cara.
b. Comunicación no verbal: Es la expresión corporal.
Utilizaremos la sonrisa, la postura, la vestimenta y los gestos para transmitir confianza y profesionalidad al cliente.
c. Comunicación escrita: Aplicaremos los puntos a tener en cuenta en la comunicación oral añadiendo la necesidad de poner especial atención a la gramática, ya que una frase escrita incorrectamente puede malinterpretarse, y una falta de ortografía dará una mala sensación al cliente.
a. Comunicación verbal: Es la que expresamos por la voz. Debemos tener en cuenta:
- Saludar al cliente con calidez para que se sienta bienvenido, no un extraño.
- Cuidar las frases utilizadas. Por ejemplo, decir “haremos lo que podamos” no transmite compromiso, el cliente se siente inseguro. Se puede sustituir por “procedemos a resolver su petición”.
- Ser precisos y no omitir información. Si un cliente cree que le ocultan algo, no confiará en la empresa. Por ejemplo, no sirve de nada que el producto o servicio parezca barato si cuando el cliente reciba la factura ve gastos adicionales de los que no se le habían informado (por ejemplo, transporte). Un cliente que se sienta engañado jamás volverá. Tampoco se debe adornar la información porque le puede confundir.
- Pensar antes de hablar, así se atenderá mejor al cliente.
- Tener buen estado de ánimo ya que, aunque pueda parecer que no, la voz lo transmite. Hay que atender al cliente con una sonrisa en la cara.
b. Comunicación no verbal: Es la expresión corporal.
Utilizaremos la sonrisa, la postura, la vestimenta y los gestos para transmitir confianza y profesionalidad al cliente.
c. Comunicación escrita: Aplicaremos los puntos a tener en cuenta en la comunicación oral añadiendo la necesidad de poner especial atención a la gramática, ya que una frase escrita incorrectamente puede malinterpretarse, y una falta de ortografía dará una mala sensación al cliente.
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